Total, que hace dos años las buenas gentes de Libération decidieron encargarle su diseño a un estudio llamado Rampazzo. Allí les prepararon una cosa mona, espectacular y arrevistada, con muchos recursos gráficos, muy espectacular y arrevistada. A mí me moló mucho, lo que demuestra mi buen ojo para el diseño de periódicos: al cabo de unos meses se vio que las ventas habían seguido bajando. Urgió el cambio.
Y ese cambio llegó hace una semana. Aquí van unas páginas selectas. Pero hay muchas más en este bonito Flickr.
El nuevo diseño es una creación de Javier Errea para la consultora Innovation. Y el resultado es una mezcla curiosa de libertad y disciplina de diseño.
La estructura del periódico respeta más o menos las secciones típicas de Libé (Evenement, Monde, France, Economie, Rebonds, Ecrans, Culture y un gran reportaje final, Grand Angle), pero divide alguna de ellas en dos mitades. En la primera aparecen las grandes apuestas en diseños de doble página, espectaculares. Luego, espacio para noticias más cortas, mini entrevistas, datos, nombres propios… para dar testimonio del resto de la actualidad del día. Es lo que ellos llaman Expresso, y es una idea coherente con gran parte de los diseños de Innovation.
La portada: lo más revolucionario de este nuevo diseño es el abandono de la portad cartel, marca de la casa del viejo Libé. Aunque las nuevas primeras tienen una jerarquía muy marcada, lo cierto es que ahora son varias las noticias principales y las fotos del día. Es un modelo entre póster y puzzle que parece funcionar bien.
Y la tipografía: lo más sorprendente de este diseño es su elección tipográfica. Los titulares principales están compuestos en una espartana Trade Gothic, pero otros titulares y cabeceras aparecen en la elegantérrima Neutra. Ambas familias son opuestas hasta el grito pero, sorprendentemente, la mezcla funciona.
Para el resto de los elementos, Libé pone de largo la tipografía Glosa, de Dino dos Santos. Es una tipo de remate que se vuelve realmente magnífica en sus pesos display. Quizá hay un poco de caos tipográfico con esta tipografía, que aparece alternativamente en redonda y negrita sin que se tenga muy claro por qué. Pero queda taaan bien…
Por lo demás, el nuevo diseño tiene una dosis de elegancia y espectáculo importantes, con un uso de la ilustración totalmente apetecible. Quizá se echa de menos un poco más de riesgo en algunas páginas, y un poco más de orden en otras. Pero el resultado es sólido y moderno. Lo que viene siendo un buen trabajo.
[Más en Quintatinta: «Libération, cosecha de 1994» y «Otro Libé, y van…» (de 2007)]
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