Mark Porter pasará a la historia del diseño como el tipo que reimaginó The Guardian en 2005. Debe de ser difícil sobreponerse al vértigo de lo ya conseguido: aquel trabajo marcó un estándar de calidad para todo lo que, en diseño de prensa, ha venido después.

En fin. La semana pasada salió al quiosco el último trabajo de la factoría Porter: el semanario francés Courrier International, que pertenece a un género de revista que no se da en España. Consiste en una recopilación (coherente y articulada) de lo mejor que se ha publicado en los medios de comunicación del mundo mundial.

Es lo que los angloparlantes llaman ‘digest’, y que resulta ser una fórmula editorial de mucho éxito: las diferentes ediciones de la inglesa The Week son de las pocas revistas de información general que aumentan su circulación allende los mares.

A lo que íbamos: el nuevo Courrier mejora a un nivel estratosférico el diseño anterior, que tenía una de las cabeceras más feas de la historia del periodismo.

Grandes masas de color amarillo se combinan con azul y negro. El amarillo tiene tanta fuerza que alivia por sí solo la posible monotonía de una revista muy de texto. Hay un guiño gráfico en forma de rombo de esquinas redondeadas, que adopta las más diversas funciones (localizador, capitular, llamada web) a lo largo de toda la revista. La estructura es clara (tres y cuatro columnas); la organización, rigurosa; y hay suficientes jerarquías y cambios de ritmo. Lo que viene siendo un producto muy sólido, con un vago aire de periódico bastante adecuado al material.

Ahora bien, lo más llamativo del diseño es la tipografía principal: Omnes. Es una elección llena de poderío, pero arriesgada. Las curvas voluptuosas de esta letra (sobre todo en variantes más pesadas) le dan una personalidad arrolladora, pero la dejan a un paso de un barranco de informalidad. La primera opción para diseñar una revista de este tipo hubiera sido una más sobria, menos «informal». En la revista se combina con Freight, en varios pesos y medidas. Ambas se comercializan en Darden Studio.

Total, que le pregunté a Mark Porter, y me explicó el por qué de su elección:

«Lo que pasa con el Courrier es que tiene una personalidad única, llena de contradicciones. Trata de asuntos muy serios pero, de vez en cuando, también puede ser muy juguetón. Puede ser intelectual, pero también muy directo. No presenta su material de forma sobria u objetiva: en la revista hay pasión y emoción.

Hubiera sido fácil darle un diseño clásico, pero con eso se hubiera perdido parte de la exuberancia y esencia del Courrier. El viejo diseño estaba algo pasado, y no funcionaba demasiado bien, pero era inusual, incluso excéntrico, y capturaba el espíritu de la revista. Ahí es donde entra en juego la Omnes. Se adapta bien a la personalidad del Courrier y, combinándola con la Freight –una tipografía con serifa mucho más clásica–, hemos sido capaces de mezclar la tradición y la autoridad con la personalidad y el carácter.»

[¿Otro uso de Omnes? En la cabecera de El Correo Gallego, by Javier Errea.]

Bueno. Si quieren ver páginas, vayan al blog de Mr. Porter. Pero aquí les pongo una pequeña galería de detalles del diseño.

[Más: me comentan que no es la primera relación de Porter con el mundo de los digestos. Cómo pude olvidar su rediseño de Internazionale.]