En 1983, las revistas Stern y Newsweek, y el semanario The Sunday Times, publicaron con mucha fanfarria la exclusiva mundial del descubrimiento de unos diarios secretos de Adolf Hitler que al poco se revelaron más falsos que un billete de euro firmado por el Banco de Inglaterra. Una auténtica cagada editorial.

En 1984, La Revista, una publicación de información rosa editada por Grupo Zeta y dirigida por Jaime Peñafiel, sacó en portada unas fotos de Franco entubado y agonizando. Eran imágenes reales, por cierto, pero a la gente le dio mucho repelús. Su éxito de ventas se paró en seco, y cerró al poco. Una cagada.

El titular de portada del diario El País del 12 de marzo de 2004 fue «Matanza de ETA en Madrid». Se basaron, según su director, en la información proporcionada por el Gobierno de José María Aznar. Otra cagada. Bueno, dos cagadas: fiarse de Aznar, y publicarlo.

En 2008, en mitad de la resaca de las elecciones generales, el diario Público imprimió un tremendo titular en portada por empeño de su entonces editor ejecutivo, Ernesto Ekaizer: «Rajoy decide irse». Que cinco años después Rajoy sea presidente del Gobierno desvela la exactitud, ejem, de la afirmación. Cagadoncio.

En 2011, un reportaje de la BBC implicaba a un ex-ministro conservador en un caso de abuso de menores. Resultó que la acusación era, por decirlo limpiamente, falsa. El director general de la cadena tuvo que dimitir.

Y ahora

Sin que tenga nada que ver: feliz día a todos los periodistas. Hoy es San Francisco de Sales, patrón de la profesión.