La noticia: la redacción del Chicago Tribune ha hecho llegar hoy 60 pizzas a la redacción de The Boston Globe. Un detalle de buen rollo entre dos periódicos y dos ciudades para reconocer el tremendo esfuerzo informativo realizado por el Globe tras el atentado de la semana pasada.
El encargo venía acompañado de una nota (que traduzco con mi acostumbrada poca habilidad traductora acostumbrada, disculpen):
«A la redacción de The Boston Globe:
Sólo podemos imaginar lo agotadora y angustiosa que ha tenido que ser esta semana para vosotros y toda la ciudad. Pero sabemos que vuestros colegas aquí en Chicago y en todo el país han contemplado asombrados vuestra tenaz cobertura informativa. Nos habéis hecho sentir orgullosos de ser periodistas.
No podemos comprar las horas de sueño perdidas pero, al menos, podemos encargar algo de almuerzo.
Vuestros amigos en el Chicago Tribune.»
En fin: un atentado de esta magnitud –así de duro es el trabajo de dar noticias– saca lo mejor de un periódico, que se pone en marcha como una maquinaria bien ajustada para ofrecer la mejor cobertura posible en, normalmente, las peores circunstancias imaginables. Mantener informada a la gente en mitad del susto, el miedo y el drama ciudadano es un trabajo agotador que, yo he podido contemplarlo, los periodistas afrontan con el empeño del que sabe que es su deber, y con la tenacidad del quien es consciente de que no va a descansar hasta que la noticia esté contada del todo.
No sé, hoy me ha parecido que 60 pizzas, cuatro bandejas de ensalada y 28 botellas de refresco son el mejor reconocimiento posible.
[Las fotos me las ha pasado Chiqui Esteban, prestigioso infografista y buena persona donde las haya, que trabaja en la redacción de The Boston Globe. ¡Gracias!]
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